1992-2008

Nacimiento de la “Europa política”

La desaparición del bloque soviético trastorna por completo el orden internacional, con consecuencias mayúsculas para el proyecto europeo. Los países miembros de las Comunidades reaccionan ante la nueva situación afirmando la dimensión política del proyecto europeo y firmando, en 1992, el Tratado de Maastricht, que instituye la Unión Europea y sienta también las bases de una moneda única. Poco después, la nueva Unión Europea, a la que acaban de sumarse Austria, Suecia y Finlandia (1995), decide proceder a la mayor ampliación de su historia, para integrar a las nuevas democracias de Europa Central y Oriental. A partir de entonces, Europa pone todo su empeño en conciliar su ampliación geográfica con la profundización de su proyecto político. Lo que está en juego es nada menos que la capacidad de la Unión para convertirse en un auténtico espacio democrático e imponerse como actor en un mundo globalizado.